Bienvenido Convenio 193 de la OIT, chau al Neo-Mensú Digital y la Pedagogía de la Mochila
Análisis crítico sobre la forma en que el algoritmo perpetúa la precarización laboral y la urgencia de dar una batalla legal, pedagógica y territorial para devolverle la dignidad a los trabajadores digitales.
![]() |
Por Jorge Benigno Gómez Co coordinador del Observatorio de Trabajo Decente (OTRAF-UNaM-UNICOM) |
Las formas de explotación laboral han mutado a lo largo de la historia, pero conservan una misma matriz: la subordinación de la vida humana a la acumulación de capital. Si en la época colonial la dominación se materializó en la encomienda y el mitayo, hoy son los algoritmos de las plataformas digitales los que reproducen la informalidad y la precarización en nuestros territorios.
Esta domesticación de los cuerpos, sin embargo, no comienza en la adultez: se gesta desde la infancia en lo que podemos denominar la pedagogía de la mochila. La escuela, pensada como dispositivo de subordinación y opresión del sujeto, fue diseñada en el siglo XIX y tuvo muy pocos cambios desde entonces. La imposición de mochilas escolares sobrecargadas naturaliza el peso en la espalda y educa al niño para soportar la carga como un destino inevitable. Como bien señalaba Eduardo Galeano, el sistema educa para que los oprimidos asuman los valores de los opresores, moldeando la subjetividad para aceptar la explotación futura sin cuestionamientos. Años más tarde, esa misma espalda —ya entrenada en la resignación— sostendrá la mochila térmica de una multinacional de delivery.
Hoy, las aplicaciones de reparto han sofisticado esa vieja explotación colonial. Bajo un discurso corporativo que promete autonomía y “emprendedurismo”, se esconde un vacío legal absoluto: jornadas sin ART, sin aguinaldo, sin vacaciones y sin derecho a la sindicalización. Sin posibilidades de conciliar vida familiar y trabajo. El antiguo encomendero ha sido reemplazado por un algoritmo deslocalizado que gestiona la necesidad y empuja a la autoexplotación.
En nuestras calles fronterizas, el “Neo-Mensú” digital pedalea bajo el sol abrasador o la lluvia torrencial, convertido en un engranaje invisible de un sistema que lo despoja de sus derechos más básicos. Galeano lo anticipó con crudeza: la fuerza de trabajo se compra porque es barata y se usa hasta agotarla, como si fuera una máquina desechable. El mensú ya no machetea el monte; ahora esquiva autos sobre el asfalto. El capanga ya no grita; espera sus transferencias en algún paraíso fiscal.
Frente a esta continuidad histórica de la deshumanización, se vuelve imprescindible una mirada decolonial e interseccional para dar la batalla cultural y legal. Si ayer la respuesta colectiva ante la explotación feroz del mensú fue la conquista de las primeras leyes de protección social, hoy la batalla contra este "neo-mensú" tecnológico se libra en los mismos términos: se lo combate con más protecciones y con educación. Y es precisamente desde el barro de este territorio fronterizo donde hemos construido las herramientas políticas y pedagógicas para resistir.
La respuesta desde esta alianza de sindicatos y universidades de la región fronteriza de las Misiones no es nueva, sino que lleva más de una década de siembra colectiva. Ya en 2015, la provincia marcó un hito con la sanción de la Ley Provincial VI - Nº 187, que incorporó la enseñanza del “Trabajo Decente” en el diseño curricular escolar, atacando de raíz la naturalización de la precarización a través de la educación de nuestros jóvenes y, aunque haya mucho por hacer, fue un paso importante.
Es desde esa misma matriz de pensamiento crítico y praxis que, en el año 2016, consolidamos nuestro Observatorio, guiados por la premisa de Amartya Sen que: sin buenos empleos no puede haber buenas democracias; el Observatorio lleva más de 10 años de producciones e investigaciones y es centro de referencia y consultas sobre trabajo decente. Poco después, en el libro Relatos de la vida laboral ¿Sin pan y sin trabajo? (2018), lanzamos una advertencia temprana sobre cómo la disrupción tecnológica corrompía silenciosamente las relaciones laborales, alertando sobre la asimetría brutal entre los comercios locales y las corporaciones virtuales.
Hoy, esa persistencia territorial confluye con una conquista de escala global. El reciente Convenio de la OIT sobre el trabajo decente en la economía de plataformas N°193 viene a poner un límite ético y jurídico a la desregulación corporativa. Este instrumento universal reconoce derechos plenos a los trabajadores digitales y adopta el criterio que siempre defendimos desde el norte argentino: la urgencia de articular protecciones que conecten lo internacional, lo nacional y lo local. Bienvenido sea el marco del derecho internacional para blindar lo que ya veníamos sembrando en el suelo provincial: la proteccion de trabajadores y trabajadoras de aplicaciones.
La investigación social y la acción sindical solo tienen valor real cuando se convierten en herramientas de emancipación. Este convenio confirma que el camino trazado desde nuestra universidad y el territorio era el correcto: la tecnología debe estar al servicio de la dignidad humana y no al revés. Lo que en 2015 sembramos como una utopía pedagógica en Misiones, hoy se consagra como norma universal. La tarea continúa para que el algoritmo deje de ser látigo y se convierta en vector de un mercado laboral justo, conectado y de vanguardia.
Invitamos a la comunidad, la academia y el arco sindical a sumarse a este debate y conocer nuestros productos en otraf.com.ar, Observatorio Permanente de Trabajo Decente de la Triple Frontera – UNaM.
.webp)